2018 ha supuesto la llegada de los televisores 8K. Cuando el mercado aún está asumiendo la complejidad que supone la gestión de señales 4K, la nueva resolución hace ya inevitable la implementación de una infraestructura que soporte esa enorme cantidad de datos. Y es aquí donde la fibra óptica toma relevancia.

La demanda de pantallas de TV cada vez más grandes, más de 60 pulgadas, no para de crecer, como consecuencia también lo hace la necesidad de incrementar la resolución de las mismas. Siguiendo las exigencias del mercado, nos encontramos con la apuesta de los grandes fabricantes como LG, Samsung y Sharp por los televisores con resolución 8K

Según el nuevo estándar HDMI 2.1, el 8K requiere un ancho de banda de 48Gbps en comparación con los 18Gbps del HDMI 2.0.

 

En esta gráfica, creada por la empresa de análisis de tendencias y mercados IHS Markit, podemos ver la evolución de las ventas de televisores superiores a 60 pulgadas y las previsiones para los próximos años. Las estimaciones certifican que las pantallas de resolución 7680 x 4320 pixeles (8K) ocuparán un 1% del mercado de los televisores de gran tamaño en este mismo año, un 9% en 2020 y un 19% en 2023, según este informe.

Como consecuencia de esta necesidad imparable de mayor ancho de banda nos enfrentamos al reto de cómo poder transportar tan ingente cantidad de datos.

A días de hoy, en el entorno de las instalaciones profesionales de AV, el método de transporte de señales de vídeo utilizado habitualmente es el cable de par trenzado. Este vehículo de transmisión no soporta las enormes cantidades de datos que los nuevos avances requieren. De hecho, la capacidad máxima de transmisión del cable CAT6A se encuentra entorno a unos 10Gbps, mientras que los requerimientos del  y del 8K son de 18Gbps y 48Gbps respectivamente.

 

¿Cómo afrontar los actuales y futuros requerimientos para el 4K y 8K sin recurrir a la degradación de las señales mediante compresión?

La solución actual que nos permite disfrutar de la máxima calidad sin sacrificar la resolución es la Fibra Óptica.

Es el momento de despedirse de las limitaciones intrínsecas del cableado de cobre para dar paso a un método de transmisión de datos de características muy superiores. También es importante añadir que, desde la óptica del medio-largo plazo, una infraestructura de fibra estará en disposición de soportar las demandas continuas de mayor ancho de banda, no solo en la distribución de señales de vídeo, sino también en la distribución de datos tanto en la oficina como en el hogar.

La fibra óptica no es ningún invento nuevo. Lo que sí ha supuesto un hecho realmente innovador son las soluciones de Fibra Óptica de Cleerline SSF. Una revolucionaria fibra óptica desarrollada para que pueda ser instalada, manejada y terminada igual que si de un cable de par trenzado CAT se tratase, pero con todas las ventajas de transmisión de la fibra.

Cleerline ha conseguido eliminar los inconvenientes tradicionales de la fibra óptica convencional, como resistencia a la tensión, ángulo de curvatura limitado, necesidad de personal especializado y herramientas especiales. Es por esto que la fibra óptica se convierte de pleno derecho en el sustituto del cable de cobre en las instalaciones AV, ya no sólo pensando en el “hoy” sino también, debido a las inevitables mejoras en resolución, y por lo tanto en exigencia en ancho de banda, en le “mañana” más cercano.

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