1. Ascensores Otis, 1857

Otis Elevator Company instaló la primera versión pública de su nueva invención en el interior de la tienda de Nueva York E.V. Haughwout, lo que ayudó a convencer a la gente de que era seguro de usar.

El impacto: Liberados de la tiranía de las escaleras, los edificios pronto crecieron hacia el cielo, lo que permitió la creación de las torres de oficinas.

2. Semana de trabajo de cinco días, 1908

El fin de semana moderno nació cuando una empresa de algodón de Nueva Inglaterra, con empleados judíos, comenzó a cerrar los sábados además de los domingos para que todos los empleados pudieran celebrar el Sabbath.

El impacto: La práctica se extendió a los negocios cercanos y luego llegó a todo EEUU, especialmente después de que los sindicatos comenzaron a presionar para ello.

3. Rolodex, 1956

En los días en los que el teléfono era la herramienta esencial del lugar de trabajo, el ingeniero danés Hildaur Neilsen inventó un inteligente dispositivo rotativo de escritorio que almacenaba la información de los contacto para facilitar la consulta.

El impacto: El Rolodex demostró ser tan útil e icónico que incluso en la era digital todavía está disponible en cualquier tienda de suministros para la oficina.

4. Casual Fridays, 1966

Para impulsar las ventas de camisas hawaianas, un grupo comercial de Honolulu se inventó lo de “Aloha Fridays” y alentó a los trabajadores locales a llevar sus camisas a la oficina al final de cada semana.

El impacto: A los empleados les encantó la idea, y los Aloha Fridays se propagaron por todo EEUU, evolucionando en los “viernes informales” de hoy día.

5. Cubículo, 1968

Herman Miller lanzó su línea “Action Office” basada en componentes modulares que permitían a las empresas crear espacios de escritorio individuales con paredes parciales, una mejora de la privacidad para muchos trabajadores.

El impacto: El concepto provocó una revolución en el diseño de la oficina. Hoy en día los cubículos siguen siendo habituales, pero muchas personas los consideran deshumanizantes.

6. El ordenador personal, 1975

Lanzado por la empresa de tecnología MITS de Nuevo México, el Altair 8800 no era muy útil, no tenía ni teclado ni monitor, pero generalmente se le atribuye como la chispa de la revolución de los PC.

El impacto: A medida que los ordenadores de escritorio se hicieron más sofisticados cambiaron prácticamente todos los aspectos de la rutina diaria de la oficina.

7. MCI Mail, 1983

El email era una novedad cuando MCI presentó esta herramienta para el uso profesional. En ese momento los trabajadores prefirieron los métodos de comunicación de baja tecnología, como el trasiego de sobres entre oficinas.

El impacto: MCI Mail desapareció en 1994, pero la tecnología subyacente influyó en los servicios de correo electrónico de Microsoft, Yahoo y Google.

8. Silla Aeron, 1994

Herman Miller dió otro golpe en la mesa en el sector del mobiliario de oficina con este innovador asiento de escritorio, que ayudó a popularizar el diseño ergonómico y se convirtió en un símbolo de estatus en la época del boom de las puntocom.

El impacto: El Aeron sigue siendo una de las sillas más vendidas, aunque abundan copias y algunos expertos cuestionan sus beneficios para la salud.

9. Coworking, 2005

El hecho de que alguien sea autónomo no significa que tenga que pasar el día solo. Esa fue la idea detrás del primer espacio de coworking, creado por un programador en San Francisco. Tenía ocho escritorios y ofrecía almuerzos en grupo y actividades.

El impacto: WeWork se lanzó cinco años más tarde y pronto se convirtió en un concepto mainstream.

10. Huddle Space, 2013

En poco tiempo los espacios de reunión para pequeños grupos de trabajo se han implantado como una actividad más en la vida de oficina. Un grupo de 3 a 5 personas trabajan en torno a una pequeña mesa junto con una pantalla donde comparten sus documentos e interactuan con otras personas a través de videoconferencia.

El impacto: Por determinar aún. Los Huddle pueden haber llegado para quedarse o bien ser sólo postureo. Su futuro puede depender directamente de la tecnología que permita gestionar estos espacios de reunión a través de sistemas eficientes de reserva de espacios.

Créditos:

Basado parcialmente en el texto original en inglés de Kim Lightbody en Fast Company

 

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